Durante el embarazo aumenta la importancia de manipular y conservar bien los alimentos. Esta guía se centra en la prevención de listeria y otras infecciones alimentarias: cómo comprar, refrigerar, cocinar y recalentar la comida con seguridad.
La idea principal: mantén la cadena de frío, separa crudos y cocinados, evita productos no pasteurizados y alimentos crudos, y consume cuanto antes los productos refrigerados listos para comer.
Por qué preocupa la listeria durante el embarazo
Listeria monocytogenes puede multiplicarse incluso en refrigeración. En una persona embarazada la infección puede causar síntomas leves o parecidos a una gripe, pero tener consecuencias importantes para la gestación. Por eso AESAN incluye a las embarazadas entre los grupos que deben extremar la precaución.
Productos que requieren especial cuidado
- Leche cruda y derivados elaborados con leche no pasteurizada.
- Patés refrigerados y pastas de carne refrigeradas.
- Pescados ahumados refrigerados y otros productos listos para comer.
- Fiambres, loncheados y carnes cocidas refrigeradas que se consumen sin calentar.
- Ensaladas preparadas, alimentos abiertos y sobras conservadas durante demasiado tiempo.
- Carne, pescado, marisco y huevo crudos o insuficientemente cocinados.
No todos estos productos tienen el mismo riesgo ni están siempre prohibidos. Revisa la etiqueta, la fecha de caducidad y las instrucciones de conservación. Cuando sea posible y adecuado para el producto, caliéntalo completamente antes de consumirlo.
Cómo organizar el frigorífico
- Mantén la temperatura a 5 °C o menos.
- Guarda la carne y el pescado crudos en recipientes cerrados, en la parte inferior, para evitar goteos.
- No llenes el frigorífico hasta impedir la circulación del aire frío.
- Etiqueta las sobras con la fecha y consúmelas pronto.
- No confíes solo en el olor o el aspecto: respeta la fecha de caducidad.
- Una vez abierto un envase, sigue el plazo de consumo indicado por el fabricante.
Evita la contaminación cruzada
- Lávate las manos antes de cocinar y después de tocar alimentos crudos.
- Usa tablas diferentes para crudos y alimentos listos para comer, o lávalas y sécalas bien entre usos.
- No coloques comida cocinada en el plato que contenía carne o pescado crudos.
- Limpia cuchillos, encimeras, tiradores y utensilios que hayan estado en contacto con jugos crudos.
- Lava frutas, verduras y hierbas aromáticas bajo agua corriente antes de consumirlas.
Cocción y recalentado
Cocina bien carnes, aves, pescado, marisco y huevos. En especial, la carne picada debe quedar completamente cocinada. Recalienta las sobras hasta que estén muy calientes en todo el alimento y evita recalentarlas repetidamente.
Después de cocinar, no dejes los alimentos perecederos durante horas a temperatura ambiente. Refrigéralos en recipientes poco profundos cuando hayan perdido el calor excesivo, siguiendo las recomendaciones de seguridad alimentaria.
Compra y transporte
- Deja los productos refrigerados y congelados para el final de la compra.
- Utiliza bolsa térmica cuando el trayecto sea largo o haga calor.
- Rechaza envases hinchados, abiertos, golpeados o con fugas.
- Comprueba que los lácteos indiquen leche pasteurizada.
- Guarda la compra refrigerada nada más llegar a casa.
Qué hacer si has comido un alimento de riesgo
No todas las exposiciones provocan una infección. Observa cómo te encuentras y contacta con tu equipo sanitario si aparecen fiebre, síntomas parecidos a una gripe, vómitos persistentes, diarrea intensa, dolor abdominal o signos de deshidratación. Indica qué alimento consumiste y cuándo.
Para consultar la lista completa de pescados con mercurio, alimentos crudos, alcohol, cafeína y alternativas seguras, visita la guía principal sobre qué no puede comer una embarazada.
Fuentes oficiales
Contenido revisado por Equipo Madremom en julio de 2026. Ante síntomas o una exposición concreta, consulta con tu matrona o profesional sanitario.






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